En el sector Guasina de la parroquia J. Vidal Marcano, la realidad tiene forma de concreto agrietado y aros oxidados. No son dos meses, ni dos años; son dos décadas de un abandono institucional que ya huele a desidia crónica.
La cancha de usos múltiples de esta comunidad no es más que un monumento a la indiferencia. Los habitantes denuncian que, tras 20 años sin una gota de pintura ni una reparación digna, el espacio ha pasado de ser un centro de encuentro a un foco de inseguridad. ¿Dónde están las instituciones deportivas del estado? ¿Acaso Guasina no aparece en el mapa de rehabilitaciones que tanto anuncian por radio y redes sociales?.
La falta de este espacio no es solo un tema de «recreación». Es un problema de salud pública y seguridad. Sin una cancha donde quemar energías, nuestros niños y jóvenes quedan a merced del ocio improductivo y los «malos pasos», como bien advierte el vecino Ramón Velásquez.
“Necesitamos que la cancha sea recuperada como otras. Hay jóvenes, niños y adultos que necesitan recrearse”, sentencia Velásquez, reflejando el sentir de un pueblo que ya se cansó de esperar.
Los habitantes señalan que si las instituciones deportivas no hacen nada, esperan que la Brigada Súper Bigote los ayude.
