Mientras los habladores de oficio se quedan en el aparato, la gestión de Asnardo Rodríguez Santaella sigue demostrando con hechos quién es el que manda en la capital cuando se trata de recuperar espacios.
Esta vez, el «baño de patria» le tocó al Polideportivo Pinto Salinas, donde un ejército de más de 225 hombres y mujeres de la alcaldía se desplegaron con desmalezadora en mano para dejar esas instalaciones «papita, maní y tostón». No es solo limpiar por encimita, es un operativo de impacto bajo el plan “Por Amor a Tucupita” que busca dignificar a nuestra juventud deportiva que tanto lo pedía a gritos.
Con la bota puesta en el barro y sin comer cuento, los servidores públicos están barriendo con la desidia para que los chamos tengan donde entrenar de verdad.
El mensaje es clarito y raspao: a pesar del asedio y las trabas que le ponen al gobierno de Nicolás Maduro, en Tucupita la gestión municipal no se detiene ni un segundo.
El alcalde Asnardo lo dijo sin pelos en la lengua: cada espacio recuperado es un bofetón al abandono y un paso más hacia esa ciudad humana que todos queremos.
