¡Agárrense, que esto se pone bueno! A la recién estrenada presidenta de México, Claudia Sheinbaum, le preguntaron si andaba investigando la supuesta alianza entre el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y el Cártel de Sinaloa.
La cosa no es un chisme de lavadero; es una acusación seria que viene directamente de Estados Unidos, que hasta duplicó la recompensa por la cabeza de Maduro a unos jugosos 50 millones de dólares.
Pero Sheinbaum, ni corta ni perezosa, se hizo la desentendida. Dijo que era la primera vez que escuchaba algo al respecto y que, por parte de México, no hay ninguna investigación en curso porque «no tenemos ninguna prueba». ¡Puro, «si tienen pruebas, que las presenten»! Como si el tema no fuera un bombazo.
Mientras tanto, en Venezuela, el canciller Yván Gil se burló de las acusaciones de EE. UU., llamándolas «la cortina de humo más ridícula». ¡Un drama digno de telenovela, con acusaciones de narcos y millones de por medio! La pregunta del millón es: ¿Sheinbaum realmente no sabe nada, o es que prefiere no meterse en camisas de once varas?


