En una verdadera batalla campal transmitida en vivo por Fe y Alegría 92.1 Fm, el ambiente radial se encendió cuando el profesor José Chacoa irrumpió con fuerza para propinarle un contundente «paliza» argumental al dirigente Correa.
Con la contundencia de las cifras y sin guardarse nada, Chacoa dejó desarmado a un interlocutor que no encontró forma válida de desmentir el crudo panorama socioeconómico del país.
Desde el primer momento, Chacoa fijó su postura tajante: «La política se mide por los resultados y los datos matan los relatos». A partir de allí, descargó una ráfaga ininterrumpida de realidades que dejaron acorralado a Correa: sueldos docentes por debajo de un dólar, índices de pobreza cercanos al 95 %, un 70 % de pobreza extrema y alarmantes rezagos en el sistema educativo. El profesor no se limitó a las cifras macroeconómicas; desnudó el colapso de la infraestructura local detallando la precaria situación en sectores como la Escuela Agrícola de Santa Catalina, sumida en 15 años sin electricidad y 7 sin agua, además del drama diario de las comunidades indígenas y rurales que caminan horas o navegan días sin acceso a combustible para recibir atención médica.
Ante la aplastante exposición, Correa intentó descalificar la denuncia tildando los datos de «inventados», «narrativa de oposición» y cuestionando la percepción de Chacoa.
Sin embargo, el intento de minimización naufragó rápidamente cuando el propio locutor intervino para recordar que se trataba de vivencias y datos reales que no se pueden ignorar.
El punto culminante del debate llegó cuando Correa intentó recurrir a descalificaciones personales sobre la condición visual del educador. Lejos de amedrentarse, Chacoa devolvió un golpe letal al récord académico de su contraparte: «Yo estoy ciego, pero él y yo estudiamos una maestría en Historia Económica Contemporánea de Venezuela; yo la terminé y hice mi tesis, Correa no pasó. Correa no es magíster. ¿Quién es el ciego aquí?».
La contundente réplica no solo dejó sin palabras a su interlocutor, sino que ratificó que, frente a los hechos y la preparación académica, la retórica oficialista quedó totalmente desarmada.
El debate concluyó con una lección de dignidad, respeto y firmeza que retumbó en la audiencia, dejando claro que cuando los datos hablan, los relatos se caen.

