¡Paren las rotativas y escondan las botellas! El veredicto es inapelable, unánime y más contundente que un camión del aseo en bajada: Euclides Zambrano ha sido coronado como el «Director Número Uno» de este año.
No hubo espacio para el debate ni para el «pataleo». Con un 100% de apoyo (una cifra que envidiaría cualquier político en campaña), el tren municipal y el personal se rindieron a sus pies. Y es que Euclides no es solo un jefe; es un camaleón que se mimetizó con su equipo de tal forma que, a veces, no se sabía quién era el director y quién el operario. Bajo su lema mosquetero de “Todos para uno y uno para todos”, ha corrido a la par de sus muchachos, demostrando que para mandar, primero hay que sudar.
La celebración del siglo Dicen las malas lenguas (y las buenas también) que el día de la noticia, Euclides se metió una cogorza de proporciones bíblicas. Sí, señores, una borrachera de esas que hacen historia. Pero hasta el mismísimo Alcalde Asnardo, en un acto de misericordia y reconocimiento al mérito, se la consintió. «Una vez al año no hace daño, y menos si eres el mejor», debió pensar el jefe.
Un sueño brillante El hombre detrás del eslogan “La ciudad más limpia de Venezuela” —frase que inventó hace apenas dos meses en un momento de iluminación— está más comprometido que nunca. Promete dar lo mejor de sí para que ese eslogan deje de ser un sueño y se convierta en una realidad tan brillante que necesitemos lentes de sol para caminar por las calles.
¡Felicitaciones, Euclides! Sigue así, que como dicen por ahí: ¡Pa’lante es pa’lla! Y que la próxima borrachera… ¡sea para celebrar la ciudad impecable!

