La educación en las zonas fluviales de Delta Amacuro no se rige por los manuales convencionales. En la zona de La Horqueta, donde el río dicta el ritmo de la vida, el modelo educativo ha dado un giro hacia lo ancestral y lo comunitario, integrando la pesca y la artesanía como pilares del aprendizaje lógico y lingüístico de los niños indígenas.
Carlos Fuentes, Jefe de Supervisión Educativa del estado Delta Amacuro, destacó que el plan actual busca fortalecer la lectura, escritura y el pensamiento lógico, pero con una adaptación crítica al entorno. «A los niños de este territorio fluvial se les enseña desde el hogar, con la artesanía y la pesca. Es una enseñanza propia de su contexto y su naturaleza», afirmó Fuentes, subrayando que el éxito académico en estas comunidades depende de que los padres entiendan que ellos son el apoyo principal, no solo el docente.
La complejidad geográfica de la parroquia Virgen del Valle se divide en dos sectores estratégicos. Eduardo Rodríguez, coordinador del eje B, y Kenia Astudillo, supervisora del circuito 13, detallaron la operatividad de siete instituciones educativas que atienden a poblaciones mestizas y Waraos.
En el eje B funcionan tres escuelas, mientras que el eje A cuenta con cuatro instituciones totalmente indígenas. Las matrículas fluctúan entre los 80 y 110 estudiantes por plantel, sumando una comunidad estudiantil diversa que es atendida por docentes tanto criollos como indígenas. Recientemente, el programa de dotación alcanzó a tres de estas escuelas, beneficiando a 272 estudiantes con uniformes nuevos.
Este logro es vital en una zona donde el transporte fluvial es la única vía de acceso. Estas embarcaciones no solo trasladan a los estudiantes, sino que sirven a toda la comunidad en sus necesidades básicas.

