La Asociación de Profesores de la UCV (Apucv) denunció que el pago del «ingreso integral» resultó ser un proceso caótico y discriminatorio, dejando por fuera a un ejército de trabajadores.
Según una encuesta reciente, el panorama es desolador: el 96% de los contratados activos y más del 95% de los jubilados no han recibido ni un centavo del beneficio prometido.
El gremio califica la medida como una violación a la Constitución, ya que se sigue apostando por bonificaciones que no tienen incidencia en vacaciones ni prestaciones, mientras el salario mínimo cumple casi cinco años congelado en unos pírricos 130 bolívares.
Con una canasta alimentaria que ya supera los 700 dólares, los docentes denuncian que los montos pagados —cuando llegan— son incorrectos y no respetan las categorías académicas.
Ante este escenario de «bonos de hambre» y exclusión, los trabajadores universitarios se plantan en protesta para exigir transparencia y un salario que no sea una burla a su profesión.

