Ni el río revuelto ni las distancias más feroces pudo detener lo que ya es una realidad en las entrañas de la selva fluvial.
El municipio Antonio Díaz se convirtió en el epicentro de una victoria nutricional, más de 10 toneladas de pollo de primera calidad navegaron por los laberintos del Delta Amacuro hasta desembarcar en 58 instituciones educativas, rompiendo barreras geográficas para garantizar que la mesa de los estudiantes waraos esté servida y fortalecida.
Esta no es una entrega más; es un golpe directo a las dificultades, liderado por el alcalde Javier Arenas y el equipo del CNAE. Mientras otros ven distancias, esta gestión ve compromiso, movilizando embarcaciones y un ejército de mujeres guerreras en comunidades como Bonoina y Wabinokoida para que 7.718 niños y jóvenes reciban lo que por derecho les corresponde.
Con el respaldo absoluto del presidente Nicolás Maduro y la gobernadora Loa Tamaronis, el gobierno municipal ha demostrado que cuando hay determinación, el transporte fluvial se convierte en el puente hacia la justicia social.
El despliegue en el terreno confirmó que la educación en el municipio más indígena del país no solo se defiende con libros, sino con una alimentación digna y proteínas de calidad que llegan frescas gracias a un operativo de transporte impecable.

