Jesús Ramón González, conocido afectuosamente por todos como «Chichí», también partió a la presencia del señor.
Su ausencia deja un inmenso vacío en los corazones de quienes tuvimos el privilegio de conocerlo.
Chichí era una persona excepcional, de una amabilidad y un carisma inigualables.
Durante años, trabajó en la estación de servicio de San Rafael, donde se ganó el cariño de innumerables personas. Quienes lo recuerdan lo describen siempre con sus hojas de papel y su característico sombrero grande, anotando diligentemente las placas de los vehículos.
Su sonrisa, siempre inquebrantable, y su alegría contagiaban a todos a su alrededor. Aunque ya no lo veremos en la gasolinera, su recuerdo y el amor que sembró en su camino perdurarán por siempre en nuestros corazones.
En este momento de dolor, extendemos nuestras más sinceras condolencias a su familia y amigos.
Descanse en paz, querido Chichí.

