En un acto cargado de formalidad y con la atención puesta en el futuro inmediato, Asnardo Rodríguez Santaella se calzó la banda de alcalde para el periodo 2025-2029.
La juramentación, celebrada en el Colegio de Ingenieros de Tucupita este martes 5 de agosto, contó con el respaldo de la gobernadora Loa Tamaronís y el cuerpo de concejales, quienes sellaron el compromiso de gobernar la capital deltana.
Lejos de discursos grandilocuentes, Rodríguez Santaella soltó un par de frases que resonaron con un toque de realismo.

Con una sinceridad poco común en estos eventos, el alcalde recién investido dejó claro que no viene a prometer milagros ni a sacar conejos de la chistera. «No vengo a prometer milagros porque no soy ni santo ni mago,» afirmó, reconociendo que los problemas de la ciudad no se resuelven con trucos, sino con trabajo.
Un plan de gobierno sin magia pero con compromiso
El alcalde centró su discurso en la humildad y el compromiso, presentando el plan de gobierno «Por amor a Tucupita». Este programa, que parece ser la hoja de ruta de su gestión, se articula en torno a tres pilares fundamentales:
Servicios públicos al rescate: Una de las promesas más esperadas por los tucupitences es la mejora de los servicios básicos, un punto que el alcalde ha priorizado como «urgente y eficiente».
Economía local a la vista: Rodríguez Santaella busca consolidar la economía local, prometiendo darle participación al pueblo en este proceso.
La comuna al poder: El tercer eje de su gestión apunta a profundizar el modelo de cogobierno, dándole un papel central a las comunas.
El acto, que reunió a diversas figuras políticas de la región, marca el inicio de una gestión que, a juzgar por las palabras del nuevo alcalde, apuesta más por la constancia y el trabajo que por los fuegos artificiales.

Con los ojos del pueblo encima, Asnardo Rodríguez Santaella se enfrenta ahora al reto de convertir sus promesas en realidades, demostrando que su «poder» reside en la acción y no en la magia.
La gobernadora Loa Tamaronís acompañó al alcalde durante toda la ceremonia, simbolizando la unidad de gobierno para enfrentar los desafíos que esperan.
Y tú, ¿crees que la fórmula de «trabajo constante» y no «milagros» será la clave para la gestión de este nuevo alcalde?
El pueblo tiene la última palabra.


