La Universidad Francisco Tamayo (UPTFT) ha dejado atrás el silencio de años anteriores para dar paso a un bullicio académico que no se veía en mucho tiempo.
En un balance ofrecido a Fe y Alegría, Tane Tanae y Noticódigo; el rector Junior Harris confirmó lo que ya se percibe en los pasillos: una afluencia estudiantil masiva que ha superado todas las proyecciones estadísticas para este inicio de año.
«La matrícula ha venido en ascenso paulatino desde 2023, pero este 2026 estamos logrando niveles realmente importantes», señaló la autoridad, destacando que este fenómeno se repite en el resto de las casas de estudio del estado.
Este crecimiento, aunque es un síntoma positivo de recuperación tras la pandemia y los bloqueos económicos, ha puesto a prueba la capacidad física de la institución.
El rector no ocultó que la alta demanda de inscripciones ha generado un déficit de pupitres, una situación que ha obligado a la universidad a activar su propio departamento de carpintería. «No estamos de brazos atados; estamos reparando y fabricando nuestro propio mobiliario para dar respuesta a los jóvenes», aseguró Harris, quien ya ha elevado el caso al Ministerio de Educación Universitaria para agilizar soluciones mientras pide un voto de confianza y paciencia a los alumnos.
En cuanto a las preferencias de formación, el panorama es claro: los jóvenes del Delta buscan herramientas para la gestión y la tecnología. Las carreras de Contaduría Pública y Administración de Empresas siguen siendo las más solicitadas, aunque la Ingeniería en Informática ha experimentado un «repunte» agresivo, posicionándose como una de las favoritas.
Con una oferta que abarca 13 programas nacionales de formación y convenios de postgrado en áreas estratégicas como la producción de cacao, la Francisco Tamayo se reafirma como el motor académico de la región, trabajando a toda marcha para que el desarrollo del país no se detenga.


