El 3 de septiembre de 2014 fue publicada en estos mismos espacios una columna titulada
“Fútbol de salón estructural.” En su contenido se reflexionaba sobre cómo cada
oportunidad de expresar una opinión acerca de un tema específico tenía como referencia
principal el ambiente del fútbol de salón. Se mencionaba que algunos amigos practicantes
de otros deportes observaban que los problemas que aquejan al fútbol de salón también
afectan a sus propias disciplinas. Este paralelismo invitaba a pensar que los males que se
enfrentan en una disciplina no son exclusivos, sino parte de un contexto más amplio que
abarca distintas áreas deportivas.
Además, se añadía que, al igual que los problemas son compartidos, los éxitos y virtudes
también lo son. Los logros alcanzados en otras disciplinas deportivas son un reflejo de lo
que se puede alcanzar en el fútbol de salón. No obstante, se enfatizaba que la problemática
principal sigue siendo de carácter estructural, un término que se destacaba en mayúsculas
por su importancia. Si bien es cierto que hemos avanzado, también es innegable que aún
falta mucho por hacer. Ante esta situación se mantiene la misma interrogante de aquella
oportunidad: ¿Debemos conformarnos con lo logrado hasta ahora o es necesario procurar
mejoras? Quizás algunos consideren que han llegado a su límite y que lo alcanzado es
suficiente, pero la realidad estructural demanda más esfuerzos para seguir avanzando.
Lo antes expresado cobra relevancia nuevamente tras el logro de la selección de Venezuela
en el VIII Campeonato Mundial de Fútbol de Salón de Selecciones Mayores Masculinas,
organizado por la Federación Internacional de Fútbol de Salón (FIFUSA), y que se celebró
en Bucaramanga, Colombia, del 13 al 22 de septiembre de 2024. Este evento permitió
visibilizar el potencial de la representación venezolana, que, desde estos espacios, se está
convencido, tenía la capacidad de disputar la final del certamen. Sin embargo, ciertos
aspectos necesitan una mayor atención y análisis. Fortalecer lo que ya es sólido en el
equipo es fundamental, pero también es urgente sanar las áreas que han estado
obstaculizando avances significativos.
La situación estructural del fútbol de salón en Venezuela sigue siendo un tema pendiente.
Los logros alcanzados en este tipo de competiciones internacionales evidencian que el
talento y la capacidad están presentes, pero no es suficiente con conformarse con lo que se
ha logrado. Es necesario abordar las carencias desde la raíz, con soluciones a largo plazo
que permitan mejorar la competitividad y el desempeño de los equipos que nos representan.
La resolución de estos problemas estructurales es clave para que el fútbol de salón
venezolano pueda no solo competir, sino destacar consistentemente en el escenario
internacional. Amigas lectoras, amigos lectores muchas gracias por su tiempo para con el
presente espacio, hasta la próxima con el favor de Dios. Para contactos lo pueden hacer por
@Joseceden o por Facebook / José E Cedeño Gonzalez (El hijo mayor de Otilia Gonzalez).


