Mi nombre es Yulimar, tengo 3 años en Perú y a pesar de haberme enamorado del país, debo regresarme para enterrar a mi hijo.
Él se encontraba allá al cuidado de mi mamá y yo desde acá me encargaba de enviarle dinero para todos los gastos y tratamientos, yo me dedicaba a vender desayunos por la mañana y en las noches vendía perros y hamburguesas en San Juan de Lurigancho.
Hasta que la semana pasada recibí la terrible noticia de que mi hijo falleció, por un tumor cerebral y a pesar de que luchamos contra esa terrible condición durante 2 años, le indicaron que tenía que ser operado y lamentablemente en el hospital no contaban con un médico neurocirujano, así que decidí recaudar fondos para poder pagar una clínica y poder tratarlo, pero mi niño no pudo ganar esa batalla, solo tenía 13 años.
A él nunca le faltó nada y siempre le cumplí con todo, de hecho vivía y trabajaba para él, pero me siento destrozada por no haber estado con él en sus últimos días y más porque habíamos planeado pasar su cumpleaños juntos este 20 de Julio.
Ahora he tomado la decisión de regresarme a mi país para enterrar estar en el entierro de mi hijo y darle su despedida.
Agradezco al Perú por la oportunidad de trabajo y por toda la gente buena que conocí y me apoyo siempre, quiero que sepan que en Venezuela siempre tendrán una amiga que los reciba.

