BBVA acaba de lanzar una nueva y peculiar tarjeta: Aqua. A efectos prácticos y de diseño, es una tarjeta normal y corriente, pero tiene la peculiaridad de que no tiene ningún tipo de información impresa más allá del nombre del cliente. La única forma de conocer la numeración (PAN), la fecha de caducidad y el CVV es usando la app para Smartphone, algo que, dicho sea de paso, habrá que hacer en reiteradas ocasiones, ya que el CVV es dinámico.
La inmensa mayoría de tarjetas del mercado suelen tener el CVV impreso en la parte trasera. Cuando compras online, es bastante frecuente que la pasarela de pagos nos solicite el CVV para verificar que, efectivamente, tenemos la tarjeta con nosotros. La idea de Aqua es añadir una capa extra de seguridad mediante un CVV dinámico. La tarjeta tiene un CVV, pero no siempre es el mismo, ya que cambia cada cinco minutos.
La idea de Aqua es reforzar la seguridad al usar la tarjeta para hacer compras online, algo que según Gonzalo Rodríguez, director de Desarrollo de Negocio de BBVA en España, sucede 500 millones de veces al mes en nuestro país. Para ello, la tarjeta se vale de un CVV dinámico que solo puede consultarse a través de la app.

