El nuevo alcalde de Tucupita, Asnardo Santaella, no ha perdido el tiempo. Apenas instalando sus maletas en el ayuntamiento, ya ha encendido la mecha de la gestión, comenzando por darle un «cariñito» a la fachada de su nueva casa de trabajo. En una reciente entrevista, Santaella no solo justificó su arranque decorativo, sino que destapó una visión de gobierno que promete ser total y rotundamente apasionada.
Consultado sobre cómo se siente al iniciar su gestión pintando y remozando, el alcalde se declaró «profundamente emocionado y profundamente satisfecho.» Este primer movimiento, que busca dejar la Alcaldía Bolivariana del municipio de Tucupita «pepito» —en un guiño directo al lenguaje del presidente—, es solo la punta de un iceberg planificado para los próximos cuatro años. «Vamos a ir progresivamente a los entes dependientes de la alcaldía. En cuatro años todos esos espacios los debemos tener pepito, para el confort de nuestras trabajadoras y trabajadores,» aseguró.
De Cabeza a la Comuna: Adiós a los Académicos
Santaella dejó claro que su gestión no será de escritorio, sino de calle. Con una intensidad notable, enfatizó su fe en el poder popular: «Estamos metidos de cabeza en las comunas, porque para allá es donde vamos.»
El alcalde fue enfático al declarar que ya no habla de «circuitos comunales» porque él es «creyente de lo que sale por nuestra boca, manifestamos,» y por lo tanto, cree «fielmente en la comuna.» Esta declaración marca una postura política clara: «Es el tiempo de que las grandes soluciones se den de la mano con la gente. No cuatro académicos encerrados en un espacio físico.» Un golpe directo a las cúpulas cerradas, abriendo la puerta a una gestión que promete ser vibrante y con sabor a pueblo.
El Secreto de Tucupita: Olor a Inspiración
Al ser preguntado sobre qué es lo que sueña cuando piensa en Tucupita, el alcalde Asnardo se puso poético y personal. No es solo un lugar, es una sensación: «Cuando estoy fuera del municipio, que pienso en Tucupita, me pega como el olor, un olorcito, así que digo, estoy lejos de casa.» Para él, estar en la capital deltana es sinónimo de «paz, tranquilidad,» y lo que más lo inspira es «la generosidad, la bondad, lo trabajadora de nuestra gente.»
Esta inspiración es lo que lo ha llevado a comenzar «con un ritmo brutal, brutal, una velocidad extraordinaria de gestión.» Sin embargo, ante la pregunta sobre si podrá sostener ese ritmo durante los cuatro años, el alcalde no ocultó la crudeza de la realidad, mencionando la «situación país» y el asedio de 26 años. Aun así, lanzó un mensaje desafiante: «Pero no nos cansaremos de buscar los recursos, de gestionar cosas en Caracas para traerlas con mucha alegría, con mucho entusiasmo para nuestro pueblo.»
La Promesa de Asnardo: Consumirse Gustosamente
El cierre de la entrevista fue una declaración de amor y entrega total. Al confirmar si está «entregado totalmente a la causa,» Santaella respondió: «Toda, toda, total, total y rotundamente.»
Y en un momento que resonó con fervor, citó una máxima personal: «Me consumiré gustosamente al servicio del pueblo que me lo ha dado todo, pues, que me vio nacer, que me vio crecer y el pueblo que tanto amo.»
Con fachadas nuevas, un compromiso hasta el tuétano y el aroma de Tucupita como motor, el alcalde Asnardo Santaella está listo para colorear la ciudad y, al parecer, consumirse en el intento.


Alcalde comprometido aguerrido y preocupado por su pueblo todos el éxito del mundo bajo la voluntad y bendiciones de Dios