MERECURE
Licania pyrifolia Grisebach (Chrysobalanaceae)
– ESTADO APURE –
El estado Apure está representado en nuestra flora nacional por el Merecure; ejemplar considerado como uno de los árboles más bellos, frondosos y resistentes. Por lo general, se le encuentra como parte de la vegetación boscosa de las tierras bajas y cálidas, así como en los bosques ribereños ubicados a lo largo de los ríos llaneros. Ha sido reportado además del estado Apure en los estados Guárico, Bolívar, Carabobo, Aragua y Amazonas. Fuera de Venezuela ha sido señalado en las islas del Caribe, específicamente en Martinica y Trinidad (Hoyos, 1985).
Este patrimonio vegetal, posee un fruto que está profundamente arraigado en la memoria del pueblo apureño, ya que por generaciones ha servido de merienda para jóvenes y adultos que acompañan alguna celebración o reunión casual con esta golosina natural, de característica ovalada, de piel grisácea que se desprende fácilmente para dejar al descubierto la parte comestible de color amarillento, dulce, de agradable sabor y algo harinosa. A partir de esta fruta, podemos elaborar el Dulce de Merecure que se obtiene mezclando la pulpa del fruto con leche. También, conseguimos harina, rayando la fruta, frecuentemente se empleaba en la elaboración de dulces típicos, durante la época de Semana Santa (Galindo, 2018). Este fruto también es aprovechado por el ganado y por tal razón figura entre los árboles forrajeros de los llanos venezolanos.

Se trata de un ejemplar sumamente versátil, no sólo nos ofrece frutos que alimentan, también posee una madera que tiene numerosas aplicaciones tanto para la carpintería rural, como para la fabricación de estantes, muebles, horcones, entre otros. Su atractivo visual y su resistencia lo hacen ideal para el uso con fines ornamentales, engalanando calles, plazas y avenidas. A su vez, brinda sombra, cobijo y frutos a pobladores en el campo y al ganado en los potreros.
En la década de los años 60 en la capital apureña San Fernando de Apure, solían alzarse varios ejemplares de este árbol en distintos espacios de la ciudad. A propósito de la celebración del Día del Árbol, se llevaban a cabo campañas de información y difusión de las bondades de este patrimonio vegetal en las escuelas de la entidad, iniciativa que celebramos y creemos necesaria de multiplicar y difundir.
Pese a la amplia gama de cualidades que ofrece, este extraordinario árbol es un desconocido fuera de la zona llanera. Sin embargo, no deja de ser una de las especies más apreciadas como árbol para dar sombra en el llano venezolano. También, se le conoce como Querebere y Fruta larga, aunque el nombre de Merecure es el más usado y difundido.

Es un árbol vinculado con las festividades religiosas y costumbres locales de la entidad. La vistosidad de su follaje, ampliamente apreciada durante las celebraciones de la Cruz de Mayo y los actos solemnes de la Semana Santa, donde los pobladores suelen reunirse bajo la sombra de este ejemplar para disfrutar de su frescor y para llevar a cabo diversas actividades culturales tradicionales. De esta forma, los niños se reunían alrededor de los troncos de Merecure para jugar con la para-para, un fruto pequeño que asemeja una metra; y con la zaranda, un juego de origen indígena donde se utilizaba un objeto ligeramente redondeado, parecido a un trompo que tenía extremos puntiagudos para hacerlo bailar con un cordel. Tanto la para-para como la zaranda, se elaboraban a partir del fruto seco que producían plantas del mismo nombre.
La tradición local le atribuye a sus hojas propiedades para combatir dolores de cabeza y afecciones estomacales. Igualmente, la corteza del árbol se va desprendiendo del tronco a medida que va envejeciendo y es utilizada con fines medicinales para combatir la incontinencia.
Incluso, algunas localidades dentro y fuera del estado Apure, deben su nombre a este imponente árbol, tal es el caso de la urbanización El Merecure, ubicada en el municipio apureño de Biruaca, la localidad de Merecure en el estado Miranda y el pueblo del mismo nombre ubicado en el estado Barinas.
La presencia de este árbol emblemático, ha calado en una variedad de expresiones culturales del pueblo apureño, donde existe un ritmo musical bautizado como Merecure, cuya creación se le atribuye al músico folklorista nacido en el estado Apure, Ignacio Figueredo, mejor conocido dentro del escenario cultural de la entidad como El Indio Figueredo. Se trata de una pieza musical instrumental derivada del joropo, a partir de ésta se componen distintos versos (Galindo, 2018).
De igual forma, el llano venezolano posee una gran cantidad de mitos y leyendas que han influido en la idiosincrasia del llanero, todo ello se ha mantenido hasta la actualidad, gracias a la tradición oral. En este contexto, no es inusual que algunas especies vegetales hayan protagonizado alguna anécdota fantástica, debido a su longevidad y su calidad de centinelas, mudos del devenir local y regional. En el estado Guárico por ejemplo, existe la Leyenda del Manantial del Merecure, esta relata la historia de un manantial de aguas cristalinas, cuyo compañero constante y punto de referencia, durante el paso de los años, había sido un árbol de Merecure.

De acuerdo a la leyenda, el sitio era muy concurrido porque hasta allí llegaban numerosas familias para abastecerse del vital líquido. Cuenta la leyenda que el manantial de agua se secó, a causa de una fuerte disputa entre dos mujeres y que una de ellas maldijo el agua.Aunque, es reconocido como patrimonio forestal con vigencia en el imaginario colectivo llanero, el Merecure sigue siendo desconocido por la mayoría de los venezolanos y por lo tanto subutilizado, siendo no considerada, la amplia gama de beneficios que tiene para ofrecer. Es de vital importancia el impulso de campañas de difusión y reforestación de este grandioso ejemplar, dentro y fuera de la entidad apureña, a fin de fortalecer el vínculo con nuestro patrimonio vivo y el valor natural e histórico que encierra.

