Este jueves se llevó a cabo la solemne Misa de Acción de Gracias con motivo del Día Nacional del Educador. La ceremonia, que inició a las 9:00 a. m. en la Iglesia San José, registró una asistencia masiva que desbordó la capacidad del recinto, uniendo a la familia educativa, autoridades y al pueblo en una sola oración de gratitud.
La eucaristía fue presidida por el párroco Ramón Morillo, quien en su homilía ofreció una profunda reflexión sobre el propósito transformador de la enseñanza. El sacerdote destacó que la educación tiene como fin integrar y dignificar al ser humano, señalando que el verdadero maestro es aquel que forma para la libertad.

«Si no educamos para que la persona sea libre, la tarea educativa pierde su esencia», enfatizó el párroco durante el sagrado rito.
Vocación de servicio y fe
Suyiban Bermúdez, en calidad de gobernador (E), dirigió un mensaje cargado de emotividad, admitiendo que él también fungió como docente por más de dos décadas. Durante su intervención, describió a los educadores como pilares fundamentales de la sociedad y guías que, con infinita paciencia y amor, construyen el destino del país día tras día.
«Como profesor con 20 años de servicio, sé que somos faros que iluminan el camino de nuestros jóvenes», expresó Bermúdez. En un momento de especial unión y respeto, el mandatario pidió elevar oraciones por la salud de la gobernadora Loa Tamaronis, resaltando que, más allá de su rol político, es una profesora de alma y vocación que ha dedicado su vida a la enseñanza con la misma entrega que hoy se celebra.


