Estados Unidos ha iniciado un despliegue naval sin precedentes en América Latina y el Caribe, con el objetivo declarado de combatir el narcotráfico. La operación, ordenada por el Presidente Donald Trump, involucra a varios buques de guerra y miles de militares, una escala que no se veía en años.
La flota confirmada incluye:
USS Iwo Jima Amphibious Ready Group: Compuesto por los buques USS Iwo Jima, USS Fort Lauderdale y USS San Antonio, junto con 4.000 infantes de Marina.
Destructores de la clase Arleigh Burke: Al menos dos, el USS Gravely y el USS Jason Dunham.
USS Sampson: Este destructor fue ubicado en aguas panameñas.
Los buques desplegados son de gran capacidad, como los destructores Arleigh Burke, equipados con misiles guiados y el sistema de defensa Aegis. El buque de asalto anfibio USS Iwo Jima puede transportar 1.000 soldados y 30 aeronaves, incluyendo cazas F-35B.
La Casa Blanca ha justificado el despliegue como parte de su esfuerzo para detener el tráfico de drogas, pero analistas lo ven como una demostración de fuerza en un momento de creciente tensión en la región.
El líder venezolano, Nicolás Maduro, ha calificado la operación como una «provocación» y un desafío a la soberanía de su país, afirmando que Venezuela tiene los recursos para enfrentar cualquier amenaza.

