Herbert y Nellie Hurd, de 77 años, eran un aparentemente convencional matrimonio de Kansas City que en 1935 protagonizaron un sangriento asesinato, presuntamente incitado por la Ouija. Todo comenzó cuando la esposa decidió sacar el tablero, que le dijo que su marido tenía una aventura con una vecina y que le había ocultado 15,000 dólares. Los espíritus supuestamente la convencieron de que la única manera de conseguir la verdad era torturando a Herbert. Tras quemarle y apuñalarle el cuerpo, el hombre seguía sin afirmar nada sobre la supuesta infidelidad, hasta que ella le apuntó con una pistola y él se vió obligado a darle la razón y decir lo quería oir, verdad o no.
Tras la confesión, Nellie liberó a su marido y dejó la pistola cerca de la cama, momento que su marido aprovechó para hacerse con el arma y matarla. Los tribunales le absolvieron al considerar que el asesinato fue en defensa propia.
La historia culmina el hombre dando la veracidad en que la ouija había actuado, ya que era real el hecho de tener la amante.

