La capital del estado se enfrenta a una crisis eléctrica sin precedentes, marcada por un recrudecimiento de los apagones que mantienen a sus habitantes en constante zozobra.
Usuarios del casco central de la ciudad denuncian que, desde hace dos días continuos, el servicio eléctrico se interrumpe de manera abrupta entre dos y cuatro veces al día, afectando la vida cotidiana, el comercio y la tranquilidad de los residentes.
La situación se agrava ante el silencio total de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), que no ha emitido ningún comunicado oficial para explicar los motivos de esta crítica situación.
De manera extraoficial, ha circulado entre la población el rumor de que la empresa ha experimentado un cambio de gerencia.
Sin embargo, en lugar de una mejora, los cortes se han vuelto más frecuentes y prolongados, exacerbando la frustración colectiva y generando un clima de incertidumbre sobre el futuro del servicio eléctrico en la región.»

