La líder opositora María Corina Machado, ingresó este jueves a la Casa Blanca para un almuerzo privado con el presidente Donald Trump.
Vestida de un blanco impecable, Machado busca inclinar la balanza hacia una transición democrática definitiva en un momento donde la diplomacia estadounidense juega a dos bandas.
La reunión ocurre bajo un clima de absoluta expectativa, apenas 24 horas después de que Trump elogiara públicamente a Delcy Rodríguez tras una llamada telefónica.
Mientras la administración republicana prioriza el pragmatismo petrolero y la estabilidad con el gobierno de Rodríguez, Machado llega a Washington con el impulso de su reciente gira por el Vaticano para convencer a los EE. UU. De no apartar la mirada de la ruta hacia elecciones libres.
Puntos clave de la jornada:
Cita a puerta cerrada: El encuentro se dio en la intimidad de la residencia presidencial para discutir la reconstrucción del país.
Estrategia dual: Trump mantiene el diálogo con Delcy Rodríguez por intereses energéticos, pero recibe a Machado para escuchar su hoja de ruta.
Próxima parada: Tras dejar la Casa Blanca, la líder venezolana se dirigirá al Capitolio para amarrar el apoyo bipartidista de los legisladores.
