En una política donde las palabras pesan más por lo que ocultan que por lo que dicen, Ángel Rodríguez (UPV) ha dejado claro que en el oficialismo no se da un paso sin libreto. Al ser consultado sobre si el protagonismo de Delcy es gestión propia o un mandado para opacar a la oposición, el dirigente no titubeó: es un «plano estudiado» y bajo un marco filosófico diseñado por ellos mismos.
Nada es casual, ni siquiera el polémico concepto de «tutelaje», que Rodríguez defiende como un ejercicio de soberanía. ¿Cómo se puede ser tutelado y soberano al mismo tiempo? Un malabarismo retórico que solo la política venezolana permite digerir.
Mientras el fantasma de María Corina Machado recorre los pasillos del poder, el dirigente de la UPV prefiere no darle «alevosía», aunque admite que desconocer su peso sería un error de cálculo. Sin embargo, el verdadero incendio no está en las encuestas, sino en el bolsillo.

