La infraestructura vial de la capital deltana se encuentra en un punto crítico. Lo que comenzó como un problema de filtraciones subterráneas hoy amenaza con convertirse en una emergencia vial de gran magnitud, afectando directamente la seguridad de miles de ciudadanos que transitan diariamente por las principales arterias de la entidad.
El suelo cede en la avenida La Ribera
El punto más alarmante de la denuncia se ubica en la carretera nacional, específicamente en el tramo que da inicio a la Avenida La Ribera. En este lugar, la situación ha sido calificada como «crítica» por los propios usuarios y residentes, debido a una evidente ruptura en la red de tuberías de agua.
Este bote constante ha ido socavando el suelo de manera silenciosa pero destructiva, provocando que el pavimento comience a ceder de forma visible. Los vecinos del sector han manifestado su profunda preocupación al ser testigos de cómo el terreno vibra y se hunde progresivamente con el paso de los vehículos de carga pesada.
El riesgo de un colapso total de la calzada no es una posibilidad lejana, sino una amenaza real e inminente que pone en peligro vidas humanas y amenaza con cortar el flujo vehicular en esta importante vía de acceso.
Calle 3 de Delfín Mendoza: Quince años esperando una solución
Este escenario de deterioro no es un hecho aislado en el municipio. Al trasladarse al sector de la Calle 3 de Delfín Mendoza, la realidad que describen los habitantes es el reflejo de más de una década de desatención: 15 años de deterioro constante.
«El año pasado, las autoridades hicieron acto de presencia para realizar mediciones y prometer mejoras, pero hoy la respuesta sigue siendo la misma: la nada», denunció un vecino de la comunidad.


A la fecha, la Calle 3 continúa completamente colapsada. Los botes de agua potable o servida han terminado de destruir la capa asfáltica, transformando la vialidad en un tramo intransitable para los vehículos particulares.
Un llamado urgente a la acción
Ante la gravedad de los hechos, la comunidad de Tucupita hace un llamado de auxilio urgente a los organismos competentes, la alcaldía y la gobernación. No se trata únicamente de un problema de estética urbana, sino de prevención de desastres.


