Lo que comenzó como una mañana tranquila en el sector La Manga, terminó convertida en una pesadilla de hierro y silencio.
Díaz Favio Junior, de apenas 36 años, encontró un final prematuro y cruel cuando el vehículo que reparaba se transformó en su propia trampa mortal, aplastando sus sueños bajo el peso de toneladas de metal.
Siete horas de silencio y angustia
El destino le jugó una partida siniestra cerca de las 11:00 de la mañana.
En la soledad de su vivienda en la calle 2, Díaz se afanaba bajo el chasis, un Kia de color Gris Plata, sin imaginar que ese sería su último acto de esfuerzo.
Un fallo mecánico o un deslizamiento fatal hicieron que el carro cayera sobre él, sepultándolo en un espacio estrecho donde el grito de auxilio, de haber existido, se ahogó entre las paredes de una casa que pronto dejaría de ser suya.
Mientras la ciudad seguía su curso, el cuerpo de Favio permanecía allí, inmóvil. La tragedia se hizo más profunda con el pasar de las horas: la incertidumbre ahora recae en si la muerte lo sorprendió de golpe o si, en la oscuridad del garaje, luchó desesperadamente por un aliento de vida que se fue agotando con el sol de la tarde.
El grito que rompió la tarde
La preocupación de su familia, que no lograba contactarlo, los llevó a la vivienda cerca de las 6:00 de la tarde. Al entrar, la escena que los recibió fue dantesca, un cuadro de horror que ninguna familia debería presenciar.
El silencio de Favio no era desatención, era el peso del hierro silenciando su voz para siempre.
Comisiones del CICPC y cuerpos de seguridad llegaron al sitio para rescatar el cuerpo de entre los fierros, bajo la mirada atónita de vecinos que no daban crédito a lo sucedido.
El cadáver fue trasladado a la morgue del Hospital Razetti, donde los forenses determinarán cuánto duró su agonía.
Una mudanza que nunca llegará
La ironía de la muerte se ensañó con este caso: la casa donde ocurrió la fatalidad estaba en venta. La familia ya tenía las maletas listas y los corazones puestos en un nuevo hogar. Sin embargo, el proceso de mudanza quedó suspendido por el luto, dejando atrás una vivienda marcada por la tragedia y un futuro que se detuvo bruscamente este lunes por la mañana.
Paz A su Alma y Consuelo a sus Familiares.

