La comunidad 19 de Abril fue «pan comido» para la cuadrilla que no cree en cuentos ni en barros acumulados.
Los populares Diablos Rojos, el equipo consentido del alcalde Asnardo Rodríguez, se desplegaron en el sector que honra la independencia para librar su propia batalla: la guerra contra los drenajes tapados.
«Plaga» y su caballería al ataque
Bajo el mando de Euclides Zambrano, mejor conocido en los bajos mundos de la eficiencia como «Plaga», la caballería municipal arremetió contra las alcantarillas. Como si fueran los mismísimos Caribes de Oriente en su mejor noche, los muchachos le dieron «palo y palo» a la sedimentación, dejando los ductos más limpios que bolsillo de trabajador en plena quincena.
Estos «médicos de los intestinos de la ciudad», a quienes también llaman con respeto los «Siervos de Dios», parecen hormigas cuando se activan. No importa qué tan profunda sea la obstrucción, ellos se meten donde otros ni se asoman para purgar las venas de Tucupita.
Para la alcaldía, estos hombres no son simples obreros; son baluartes de eficiencia y el ejemplo vivo de que, cuando se quiere, se puede.
Mientras otros miran los drenajes de lejos, los Diablos Rojos se bañan en sudor para que el pueblo no se bañe en inundaciones.

