La gobernadora Loa Tamaronis acaba de encender la Navidad y, de paso, ha encendido la polémica al romper con la rigidez del protocolo y transformar la histórica Residencia de Gobernadores en un inusual centro de atención social.
Este sábado 29 de noviembre por la noche, la sede oficial del Ejecutivo regional dejó de ser una fortaleza para convertirse en una pasarela popular bajo la luz de los adornos decembrinos. El encendido de las luces navideñas no fue solo un acto festivo con fuegos artificiales y actividades culturales; fue la excusa perfecta para inaugurar una movida sin precedentes: una recepción abierta para atender directamente a la sociedad civil deltana.
Vecinos de la zona acudieron en masa no solo para presenciar la iluminación, sino para ver con sus propios ojos cómo la gobernadora se instalaba en la residencia, abriendo lo que promete ser un despacho sin intermediarios para escuchar y gestionar las necesidades del pueblo. Es la primera vez que la Residencia de Gobernadores, símbolo de la alta investidura, se utiliza de esta manera, en un gesto que se interpreta como un desafío directo a la burocracia.
Este acto de acercamiento se suma a la intensa agenda de iluminación que ha liderado Tamaronis en la capital deltana, incluyendo el Paseo Manamo, la sede principal de la Gobernación y la Plaza Bolívar, en una clara intención de vestir de esperanza los espacios públicos de cara al fin de año.


