Lo que comenzó como un descanso reparador terminó en un «salvese quien pueda» cuando una guaya de alta tensión, cargada con la furia de 13.800 voltios, colapsó sobre varias viviendas, reduciendo a cenizas el esfuerzo de años de tres familias deltanas.
El grito que «tocó el corazón» de las autoridades
La tragedia tuvo rostro y voz. Una de las afectadas, en medio de la desolación de ver su hogar sin techo, hizo circular un mensaje cargado de fe y desesperación dirigido directamente a la Gob. Loa Tamaronis y al alcalde:
“Estamos sin techo por una sobrecarga eléctrica… Dios toque su corazón y venga a apoyarnos, confiamos en que lo hará”, rezaba parte de la misiva que se hizo viral y que, efectivamente, no cayó en oídos sordos.
Respuesta «relámpago»: Loa y Asnardo en el sitio
No hubo espacio para la burocracia. La Gobernadora Loa Tamaronis y el Alcalde Asnardo Rodríguez, bajo las directrices del Presidente Nicolás Maduro, activaron un dispositivo de atención múltiple antes de que el humo terminara de disiparse.
En una transmisión radial que paralizó al estado este sábado a las 7:30 pm, la mandataria regional confirmó que la ayuda no llegó en promesas, sino en camiones:
Dotación inmediata: Camas, colchones, cocinas e incluso frízeres para reponer lo perdido.
Alimentación garantizada: Entrega de combos secos y proteínas para las 27 familias del sector afectadas indirectamente por el siniestro.
Reconstrucción en marcha: Cuadrillas ya se encuentran pintando las fachadas y restableciendo el sistema eléctrico.
«Lo material se recupera, la vida no»
Con un tono reflexivo y humano, la Gobernadora recordó las palabras de su madre: “Hija, lo material se consigue, la vida es lo más importante”. Sin embargo, fue enfática al señalar que este incidente obliga al gobierno a una revisión profunda de las líneas de alta tensión para evitar que el «monstruo eléctrico» vuelva a atacar a otras comunidades.
Un compromiso de hierro
El despliegue cuenta con el apoyo de la Vicepresidenta Delcy Rodríguez y el equipo técnico de Corpoelec, liderado por el compatriota Kilbert. La meta es clara: resarcir cada daño.
“Somos un gobierno humanista y solidario. No vamos a descansar hasta que estas familias recuperen no solo sus paredes, sino su tranquilidad”, finalizó Tamaronis, dejando claro que en el Delta, cuando el pueblo clama, el gobierno responde con acciones de alto voltaje.

