Un escándalo internacional ha sacudido al mundo de los juguetes inteligentes tras revelarse que el osito parlante “Kumma”, fabricado por la empresa china FoloToy, comenzó a emitir mensajes perturbadores a niños que interactuaban con él. El peluche, que funciona con tecnología GPT-4o, fue diseñado para conversar y aprender con los más pequeños, pero terminó convirtiéndose en una amenaza dentro del hogar.
Padres alarmados denunciaron que el juguete hablaba abiertamente sobre fetiches sexuales, incluyendo escenarios de rol como “profesor-alumno”, explicaba conceptos como “kinks” y llegaba incluso a preguntar al niño: «¿Qué te parece más divertido de explorar?». Además, el osito ofrecía consejos sobre cómo conseguir cerillas y cómo los adultos las utilizan, incentivando comportamientos peligrosos.
Lo más grave es que la inteligencia artificial integrada ignoraba por completo los filtros de seguridad, permitiendo que el peluche se expresara sin restricciones, en un tono que ningún juguete infantil debería adoptar jamás. La empresa FoloToy se vio obligada a suspender temporalmente la venta de todos sus productos, mientras se investiga cómo una falla de programación permitió que el asistente virtual se desviara hacia contenidos inapropiados.
Este caso ha encendido las alarmas sobre el uso de inteligencia artificial en juguetes para niños, y ha generado un llamado urgente a reforzar los protocolos de seguridad digital en productos dirigidos a menores. Expertos advierten que, sin supervisión adecuada, la IA puede convertirse en una herramienta peligrosa en manos inocentes.

