Una desgarradora denuncia de presunta negligencia médica y malos tratos pone nuevamente en el centro de la polémica al Mt. Hope Women’s Hospital en Trinidad y Tobago.
Dos mujeres oriundas de Tucupita, estado Delta Amacuro, exigen justicia tras la muerte de una recién nacida, en un caso que describen como un acto de «asesinato» por omisión y mala praxis.
La madre de la joven embarazada relató con crudeza los eventos ocurridos el pasado viernes. Según su testimonio, acudieron al centro hospitalario en horas de la mañana debido a que su hija presentaba pérdida de líquido amniótico. Sin embargo, la atención médica llegó con un retraso alarmante.
Un diagnóstico cuestionado
A pesar de la urgencia, no fue sino hasta las 3:00 p.m. cuando el personal escuchó los latidos del corazón de la bebé. Horas más tarde, cerca de las 9:00 p.m., los médicos informaron que la pequeña había fallecido.
«Dijeron que la bebé estaba muerta, pero nunca nos mostraron el ultrasonido. Lo más terrible es que, después del diagnóstico, cuando comenzaron el tratamiento, la niña se movía horriblemente en la barriga. La niña estaba viva, no era un feto, era una bebé de casi cinco kilos que necesitaba una cesárea urgente», denunció la abuela de la menor.
La familia sostiene que, en lugar de proceder con una cirugía de emergencia que pudo haber salvado la vida de la infante, el personal médico optó por métodos que terminaron por causar su muerte, dejando incluso marcas de maltrato físico visibles en el cuerpo de la neonata.
Xenofobia y miedo en el sistema de salud
Este incidente no parece ser un hecho aislado. La denuncia resalta un patrón de maltratos recurrentes hacia residentes venezolanos en dicho hospital. Según los afectados, muchas familias optan por el silencio debido al temor a represalias o por su estatus migratorio en la isla.
«La gente no habla porque tiene miedo, pero yo no tengo miedo. Lo que le hicieron a mi hija y a mi nieta es una atrocidad», afirmó la denunciante, quien hace un llamado urgente al gobierno de Trinidad y Tobago para que investigue los protocolos de actuación en el Mt. Hope Women’s Hospital.
La joven Leomarys Díaz, y su madre, Alejandra Lara, quienes residen actualmente en la isla, han decidido romper el silencio para que su tragedia no se repita.

