Para muestra la gráfica: Deisy Quijada girando orientaciones con una mirada segura y decidida.
Dicen que es uno de los pilares en los que se sustenta la gestión del alcalde comunero. Posiblemente, en lo que respecta a la labor que desarrolla, se trate de la figura de mayor relevancia.
De total lealtad, lleva un registro riguroso de las tareas que le va asignando el rector de la capital deltana, así como de los compromisos que este asume.
Con temple y seriedad —lo que muchos definen como profesionalismo— va resolviendo un asunto tras otro hasta aligerar la agenda diaria.
Sin alzar la voz ni ofuscarse, destraba los cuellos de botella hasta hacer fluir, cual caudal del Orinoco, el gobierno municipal.
Si no creen en esta descripción, basta con fijarse en la fotografía. ¡Muchas felicidades!

