España ha pasado a los octavos de final del Mundial tras pasar por encima de Austria con un cómodo 3-0 con un doblete de Mikel Oyarzabal y un tanto de Pedro Porro. La selección ha firmado el que podría ser su mejor partido en esta edición mundialista hasta la fecha, dominando el encuentro en todos los aspectos y sacando a relucir su mejor fútbol.
Desde el principio del partido, la Roja dominó la posesión del partido gracias a la presión adelantada y a las buenas combinaciones de los de Luis de la Fuente. Con un Lamine Yamal eléctrico y muy vertical, que no consiguió ver recompensada su actuación con un gol, y con un Mikel Oyarzabal enchufadísimo, España marcó el ritmo rápidamente. Los de Rangnick mantuvieron el tipo durante casi toda la primera mitad, sobreviviendo a un tempranero gol de Cucurella que fue anulado por falta al portero, pero pasada la pausa de hidratación, que fue sobradamente abucheada por el público asistente, Oyarzabal puso el 1-0 en el minuto 36.
España hizo méritos para ampliar la ventaja antes del descanso. Ya en el tiempo añadido, un potente lanzamiento de falta de Álex Baena se estrelló contra el larguero y, en el rechace, Schlager volvió a aparecer con una intervención de mucho mérito para negar el gol a Lamine Yamal, que llegaba con todo a favor desde el costado izquierdo. El guardameta reaccionó con reflejos felinos y evitó el 2-0 del dorsal ’19’ español.
Con esa acción se llegó al intermedio, al que ambos equipos se marcharon con el 1-0 en el marcador del SoFi Stadium. Luis de la Fuente tenía motivos para estar satisfecho con el rendimiento de su equipo, que había generado hasta 11 remates y había hecho méritos suficientes para marcharse al vestuario con una renta más amplia.
España regresó del descanso con la misma autoridad con la que había terminado la primera mitad. La circulación desde atrás volvió a ser una de sus grandes armas y tanto Oyarzabal como Rodri estuvieron cerca de firmar el gol de la tranquilidad, aunque les faltó acierto en la definición. El dominio era absoluto, hasta el punto de que Austria apenas acumulaba 0,03 goles esperados. Aun así, la escasa eficacia de la Selección mantenía con vida a los de Ralf Rangnick, que buscaron un cambio de rumbo con las entradas de Chukwuemeka, Grillitsch, Arnautovic y Kalajdzic.
Los cambios, sin embargo, no alteraron el guion del encuentro. España siguió monopolizando el balón y encontró el premio en el minuto 66. Tras una acción de insistencia de Cucurella, que peleó un balón dividido para habilitar a Álex Baena en la izquierda, el centrocampista levantó la cabeza y puso un centro preciso al corazón del área. Desde segunda línea apareció Pedro Porro, que sorprendió a la defensa con una incorporación impecable y firmó el 2-0 con un remate de cabeza imposible para Schlager. Un tanto que hacía justicia a la superioridad española, a la que únicamente le había faltado precisión en los últimos metros.
Con el partido prácticamente resuelto, Luis de la Fuente aprovechó la pausa de hidratación para refrescar el equipo con las entradas de Ferran Torres y Mikel Merino por Oyarzabal y Dani Olmo. Más tarde también participaron Gavi, Fabián Ruiz y Marc Pubill, que debutó en un Mundial. Austria nunca encontró la manera de inquietar a Unai Simón. El guardameta del Athletic Club apenas tuvo trabajo y, además de mantener su portería a cero, estableció un nuevo récord de imbatibilidad consecutiva en la historia de los Mundiales, alcanzando los 522 minutos sin encajar un gol.
La goleada se cerró en los instantes previos al tiempo añadido. De nuevo apareció un brillante Marc Cucurella, el futbolista más destacado del encuentro, para servir un centro medido al área que Mikel Oyarzabal convirtió de primeras en el definitivo 3-0. Un broche perfecto para una noche redonda de España en Los Ángeles, que certificó su clasificación para los octavos de final, donde ya espera al vencedor del Portugal-Croacia.



