Tucupita se queda a secas en el último suspiro de 2025. Entre anuncios falsos, retrasos oficiales y surtidores cerrados, el fin de año se vuelve un viacrucis sobre ruedas.
Mientras el resto del mundo descorcha la sidra, unos 50 choferes están viviendo su propia película de suspenso —pero sin palomitas y con mucha indignación—. La estación de servicio Texaco La Redoma se ha convertido en el escenario de una vigilia desesperada donde el protagonista ausente es el combustible.
La «hora loca» de los horarios
El drama comenzó con el pie izquierdo. Según denuncian los afectados, la estación abrió sus puertas mucho después de la hora prevista, pero, con una puntualidad británica que nadie pidió, cerró exactamente cuando decía el cronograma oficial. Es decir: se perdió un tiempo preciado de surtido que ahora tiene a decenas de vehículos varados a las puertas del recinto.
Fake news y confusión: el cóctel del caos
Por si fuera poco, la «guinda del pastel» fue un anuncio falso en redes sociales que aseguraba que no habría combustible. Para cuando el rumor fue desmentido, ya era tarde para muchos. La confusión provocó una estampida de última hora, dejando a padres de familia y trabajadores en una fila que no avanza y con el reloj marcando la cuenta regresiva para las uvas.
»Unos la necesitan para trabajar, otros para salir del estado, pero la gran mayoría solo quiere llegar a la cena con su familia», comentaba un conductor con la mirada puesta en el surtidor vacío.
Un llamado de auxilio (o de piedad)
La situación es crítica. El llamado es directo a las autoridades: no permitan que este grupo de ciudadanos pase el 31 de diciembre mirando un tablero de reserva en lugar de estar compartiendo en la mesa. Para que el «diciembre feliz» sea una realidad y no un eslogan, hace falta que aparezca esa gota internacional que hoy parece más valiosa que el oro.
¿Habrá milagro de fin de año en La Redoma o ganará el burocratismo?
El tiempo corre y la gasolina no llega.

