Hay lugares donde vas por un café y te dan azúcar; en la panadería Andrea vas por un café y te llevas una ráfaga de chistes que ni en los mejores tiempos de Radio Rochela.
El responsable de este fenómeno es un personaje que se ha convertido en una leyenda local: el cafetero que a nadie perdona. Sus propios compañeros lo advierten entre risas y temor: «Pobre del que caiga en su lengua».
Este caballero, oriundo de Uracoa (estado Monagas), cambió el arte de ordeñar vacas y hacer quesos por el sutil oficio de picar a la clientela mientras bate el marrón.
Su magia radica en un superpoder que pocos poseen: se mete con todo el mundo, destruye egos en un segundo, pero nadie se molesta. Eso sí, la regla de oro al acercarse al mostrador es clara: si usted le da un meñique de confianza, da por perdida la mano entera.
De las aulas al mostrador: Un «General» con maestría
Detrás de esa fachada de jodedor empedernido y chispa criolla, se esconde una sorpresa académica. Aunque su día a día transcurra entre tazas y vapor, el hombre es licenciado en Educación y tiene un magíster casi terminado. Quizás por eso su psicología para domar clientes es infalible.

Con casi 17 años laborando en el establecimiento, ya no es un simple empleado; ha adquirido el rango indiscutible de «General».
En la Andrea, este hombre manda tanto como Tarek, y los dueños lo saben. Mientras en otros negocios persiguen o reprimen a los vendedores del popular guayoyo, aquí le dan rienda suelta a su lengua bilingüe (entre el afecto y la burla), consciente de que su irreverencia es el imán que llena el local.
Su última víctima: El eterno retorno de la revolución
Su blanco más reciente en el paredón del humor es el conocido Prof. José Correa. El cafetero lo tiene «a monte», aplicándole una dosis de espanto cada vez que asoma la cara por la panadería.
Lo verdaderamente curioso y divertido del asunto es que, a pesar de las ráfagas de chistes, el revolucionario siempre vuelve por más. Al final, parece que el café con picante adictivo es imposible de resistir.
Postdata sin censura: Nos reservamos estrictamente lo que le soltó a Jorge Salma este último domingo.
Si lo publicamos, nos quedamos sin cafetero… y el pueblo se queda sin su dosis diaria de adrenalina matutina.

