Un minucioso e impecable despliegue técnico-científico por parte de la División de Investigaciones de Homicidios del Cicpc logró arrancar la máscara de la impunidad a una banda criminal que tiñó de sangre al municipio Tucupita. Lo que parecía un robo al azar terminó desnudando una escalofriante trama de codicia vecinal.
La paz que solía respirarse en el sector Paloma, de la parroquia Antonio José de Sucre en el estado Delta Amacuro, estalló en pedazos la fatídica noche del pasado 13 de mayo. Dionicio Antonio Salazar Quijada, de 59 años, y su amada esposa, Neudelices del Valle Gibory de Salazar, de 53, jamás imaginaron que el enemigo no venía de tierras lejanas, sino que habitaba a escasos metros de su hogar.
Las investigaciones de campo determinaron que el brutal doble homicidio no fue una casualidad del hampa común. El plan fue fríamente orquestado desde las sombras del vecindario. Franyelis Del Valle Pereira Rodríguez, conocida bajo el cínico alias de «Cosita Rica», aprovechó la absoluta cercanía y confianza de residir al lado de las víctimas para proponer el crimen, actuando como la pieza clave y entregadora de la respetable pareja.
El itinerario de la muerte
Con los ojos puestos en el dinero y los objetos de valor que los esposos Salazar guardaban con el fruto de su esfuerzo, «Cosita Rica» tejió alianzas con lo más oscuro del submundo delictivo local. El macabro «itinerario criminal» sumó a hombres curtidos en la violencia.
Aprovechando las sombras de la noche, el grupo delictivo ingresó sigilosamente a la propiedad de los esposos. Evadiendo las miradas de los transeúntes, se internaron en la parte más oscura del patio posterior de la vivienda. Allí, agazapados entre la maleza y el silencio sepulcral, se mantuvieron ocultos durante largas horas, esperando el más mínimo descuido para asestar el golpe.
Ejecución a sangre fría
El momento fatal llegó cuando Neudelices, confiada en la seguridad de su hogar, abrió la puerta posterior del inmueble. El silencio se rompió violentamente al ser interceptada de inmediato por los agresores. Sin mediar una sola palabra, un sujeto identificado como Jeanfrank Jesús Arciniegas Rodríguez, apodado «Firi Firi», accionó un arma de fuego impactando directamente la humanidad de la mujer.
El seco estruendo del disparo alertó a Dionicio Antonio, quien se encontraba en el interior de la casa. Al correr a verificar el origen del ruido y defender a su compañera de vida, fue recibido con la misma violencia letal: un impacto de bala fulminante que le causó la muerte de manera instantánea.
En un último e heroico aliento de supervivencia, Neudelices, gravemente herida, intentó arrastrarse hacia el portón principal con la desesperada esperanza de solicitar auxilio a sus vecinos. Sin embargo, la piedad no existía en el corazón de sus verdugos. Fue sometida implacablemente por un sujeto apodado «Josfrank», quien de manera despiadada le propinó un segundo disparo a quemarropa, dejándola sin signos vitales en el pavimento.
Caza de un prófugo
Tras consumar el atroz pasaje de sangre, los delincuentes desvalijaron la vivienda, sustrayendo divisas en efectivo y diversos objetos de valor antes de huir hacia la oscuridad, dejando atrás una escena dantesca que conmocionó a toda la colectividad deltana.
La División de Investigaciones de Homicidios ejecutó un pulcro y extenso trabajo de campo y técnico-científico que permitió rastrear y capturar a cinco de los implicados: Elias Leopoldo Herrera (32), alias «Leo Coporo»; José David Tocore Sucre (21), alias «Mongli»; Omar Ramón Arciniegas González (31); Reniel Arcelino Salas Hernández (23), alias «Panqueca», y la presunta autora intelectual, «Cosita Rica».
No obstante, las autoridades alertan que Jeanfrank Jesús Arciniegas Rodríguez, alias «Firi Firi», continúa evadido de la justicia, por lo que las comisiones policiales mantienen un despliegue intenso para lograr su pronta captura. El expediente criminal, blindado con pruebas científicas irrefutables, ya se encuentra a la absoluta disposición del Ministerio Público del estado Delta Amacuro para el inicio del juicio penal.
Con información de Douglas Rico, Director Nacional del Cicpc.

