Hay empates que se celebran como campeonatos del mundo, y el que se vivió hoy en el Levi’s Stadium es uno de ellos. Suiza tenía los tres puntos en el bolsillo, dominaba a placer y saboreaba un debut perfecto en el Grupo B. Sin embargo, pecó de soberbia, perdonó cuando tuvo que matar y Catar —que parecía una víctima indefensa— sacó el orgullo en el último suspiro para firmar una hazaña histórica.
Embolo golpeó primero, pero Suiza se durmió en los laureles
El partido arrancó con el guion esperado. Los dirigidos por Murat Yakin asfixiaron la salida de los asiáticos desde el primer pitazo. El dominio helvético era absoluto y la recompensa llegó temprano: al minuto 17, Breel Embolo cambió un penal por gol con un remate rastrero y ajustado al poste izquierdo.
A partir de ahí, el partido fue un monólogo alpino. Suiza tocaba, abría la cancha y generaba ocasiones, pero sus delanteros salieron con la pólvora mojada. Una tras otra, las oportunidades de estirar la ventaja se fueron al limbo. Los suizos se marcharon al descanso con un 1-0 que se sentía corto, pero que nadie dudaba que sería definitivo.
El testarazo de Khoukhi que desató la locura árabe
En la segunda mitad, Suiza prefirió administrar la ventaja antes que buscar el segundo, un error que en una Copa del Mundo se paga con sangre. Catar, aguantando el vendaval como pudo y con más corazón que fútbol, empezó a creer que el milagro era posible bajo la mirada del principal hondureño Saíd Martínez.
Y la justicia divina del fútbol apareció cuando el reloj ya ahogaba las esperanzas. Al rebasar el minuto 90, en una de las pocas proyecciones ofensivas del cuadro qatarí, llegó un centro preciso desde la banda izquierda. El defensor Boualem Khoukhi se elevó por encima de las torres suizas y, con un testarazo certero, mandó el balón al fondo de la red.
Dato histórico: Este agónico gol no solo significó un punto de oro, sino el primer punto de Catar en toda su historia en fases finales de la Copa del Mundo.
Un Grupo B de infarto
Con este estruendoso 1-1, el Grupo B se prende fuego antes de tiempo. Ahora, Suiza y Catar quedan empatados con una unidad, compartiendo exactamente la misma línea que Canadá y Bosnia-Herzegovina.
A los suizos les queda el sabor amargo de haber dejado escapar vivo a un rival sobre el papel inferior, mientras que Catar se llena de combustible anímico. Ambas delegaciones ya preparan las maletas para la segunda batalla, programada para el próximo jueves 18 de junio.


