En un ejercicio de atención y resiliencia durante 90 minutos, la selección de Cabo Verde hizo historia al empatar contra España en el primer partido del Mundial 2026. Tras 27 remates de los españoles, 7 de ellos a puerta, los caboverdianos resistieron y sumaron su primer punto ante una selección que es campeona del mundo y actual monarca de Europa. El estadio Mercedes Benz de Atlanta fue testigo de la gesta de los africanos, que no perdieron el orden.
Además del inédito punto obtenido por Cabo Verde, el empate da continuidad a una serie de resultados que están por debajo de las expectativas de España. Después de haber ganado el Mundial en 2010, la Roja acumula solo tres victorias en las últimas cuatro Copas del Mundo que disputó (2014, 2018, 2022 y 2026).
Aparte del guardameta Vozinha, quien estuvo solvente con siete intervenciones en el arco, otro jugador destacado fue el defensor Diney Borges. Al defender el área, el zaguero de la selección dirigida por Bubista acumuló ocho despejes, bloqueó tres disparos y ganó cinco de seis duelos rasos, según Sofascore.
Falta de contundencia
Cuando le tocó finalizar, España fue imprecisa en el último toque durante los primeros 45 minutos. Remató doce veces, cuatro de ellas a puerta, sin poder batir a Vozinha. No obstante, el portero caboverdiano también intervino en las ocasiones de gol que generó su rival, embolsando un remate de Pedri y reaccionando ante un remate de Mikel Oyarzábal para prolongarlo.
El lado fuerte de España fue la banda izquierda. A partir de las recepciones de Marc Cucurella, finalizó jugadas, profundizó por el costado y llegó hasta la línea de fondo para activar a Ferrán Torres. El delantero español remató al arco, pero el portero de 40 años apareció de nuevo para detener el disparo.
Por su parte, Oyarzábal estuvo aislado durante la mayoría del primer tiempo. Si bien logró un remate, sus acciones fueron esporádicas. Según la empresa de análisis de datos deportivos Opta, fue el primer jugador que, desde 1966, pasó los primeros 30 minutos sin tocar el balón una vez.
En los minutos finales, si bien España insistió, Cabo Verde también amenazó. El portero Unai Simón reaccionó ante un cabezazo a quemarropa de un rival que, de no haberlo bloqueado, pudo significar la derrota. Finalmente, el árbitro jordano Adham Makhadmeh pitó el final del encuentro que quedará en la historia del fútbol caboverdiano y de las Copas del Mundo.


