Bajo el aura espiritual del Día de la Beatificación de José Gregorio Hernández, el estado Delta Amacuro fue testigo de una jornada que solo puede calificarse de histórica.
La Corporación Nacional de Alimentación Escolar (CNAE) logró lo impensable: extender su protección nutricional a más del 90% de las instituciones educativas de la entidad en un lapso de apenas 24 horas.
Este 30 de abril no será recordado solo por la fe, sino por la acción concreta en favor del semillero de la Patria. Un ejército de voluntades hizo posible la atención de 253 planteles, iniciando la marcha el miércoles 29 con la distribución estratégica de más de 26 toneladas de frutas y hortalizas frescas a través del programa Fruvert. El esfuerzo culminó con un éxito rotundo al cubrir la totalidad de los Centros de Distribución Local, asegurando que el alimento llegara a cada rincón de la geografía deltana.
El impacto social de esta operación es masivo: 51.352 estudiantes, cifra que representa a un tercio de toda la población del estado, hoy cuentan con la garantía de una alimentación balanceada. Se trata de más de 5.000 combos distribuidos con precisión matemática y equidad social, respetando la matrícula de cada unidad formativa y priorizando los nutrientes esenciales para nuestros niños, niñas y adolescentes, tanto de las comunidades waraos como de los sectores jotaraos.
Detrás de estas cifras hay una labor titánica que fluye como el nacimiento de un gran río. Es una estructura viva donde convergen padres, representantes, personal administrativo y el incansable equipo de madres y padres procesadores, quienes junto al personal de transporte, forman el corazón de este sistema que se esparce por toda Venezuela.
Esta articulación perfecta es el resultado del mandato ejecutivo de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ejecutado con rigor por William Gil, presidente del CNAE, en una alianza estratégica con los ministros Carlos Leal Tellería y Héctor Rodríguez, bajo la guía local de la gobernadora Loa Tamaronis.
Más allá de la logística y los números, la verdadera recompensa de esta jornada memorable se refleja en la alegría de los hogares deltanos.
En un día de bendición nacional, la alimentación escolar se consolidó en el Delta como un derecho sagrado y una realidad tangible, inspirada por la sonrisa de miles de niños que son, hoy más que nunca, la prioridad absoluta de la gestión bolivariana.

