Quienes transitan diariamente por la Avenida La Rivera, justo al frente de la Plaza 7 de Octubre, han notado un movimiento inusual de obreros, camiones y maquinarias. El emblemático Colegio de Ingenieros de Tucupita, una estructura que permaneció sumida en el abandono y la maleza durante más de 12 años, está siendo sometido a una transformación radical que promete devolverle la vida a este importante punto de la ciudad.
Las labores comenzaron formalmente el pasado viernes 22 de mayo, bajo la coordinación de la Dirección de Servicios Municipales de la Alcaldía de Tucupita, liderada por Euclides Zambrano. Con un despliegue masivo que supera los 400 trabajadores —entre brigadistas de limpieza, personal de ornato y técnicos—, el recinto ya muestra un rostro completamente diferente, alcanzando un 50% de avance en sus trabajos de recuperación.
La intervención no se está limitando a un simple desmalezamiento de las áreas externas. Al ingresar al complejo, se puede observar un trabajo minucioso de raspado de paredes viejas para eliminar los estragos de la humedad y el tiempo, el cual dará paso a una jornada completa de pintura y embellecimiento de todas las fachadas.
Uno de los puntos más críticos y exigentes de la obra es la impermeabilización total del techo de la sede principal, una medida urgente para frenar las severas filtraciones que amenazaban la integridad física del edificio administrativo.
El proyecto también apunta con fuerza a la recreación y el deporte. Equipos especializados ya trabajan en la restauración de las canchas de usos múltiples y el área de bolas criollas, espacios que en su época dorada fueron el punto de encuentro de la sociedad tucupitense. Asimismo, se contempla la rehabilitación integral de la cantina, el caney principal y el salón de festejos.
Según las estimaciones de los encargados de la obra, el ritmo de trabajo se mantiene bajo la modalidad de tiempo récord, previendo que en el lapso de una semana el complejo esté totalmente listo. Más allá de restituirle su casa al gremio de ingenieros e ingenieras de la localidad, la meta es rescatar el enorme potencial turístico y social que ofrecen estos terrenos, devolviéndole a los habitantes de Tucupita un espacio digno, seguro y recuperado en pleno centro de la capital deltana.


