En recuerdo eterno de Jorge Félix González Mejías
Hoy, la familia González Ruiz y toda una comunidad que lo amó, rinde homenaje a la memoria de Jorge Félix González Mejías, cariñosamente conocido como Lito. A cuatro años de su partida física, su presencia sigue viva en cada rincón donde sembró afecto, solidaridad y humanidad.
Lito no fue solo un trabajador ejemplar en el Cafetín del Hospital, en el Laboratorio Clínico del Hospital Dr. Luis Razetti y en Imasalup. Fue, ante todo, un ser humano extraordinario. Su sonrisa era más que un gesto amable: era un puente hacia la esperanza. Su forma de escuchar, de estar presente, de ofrecer sin esperar nada a cambio, lo convirtió en un faro para quienes lo rodeaban.
Durante los días oscuros de la pandemia, cuando el miedo y la incertidumbre se apoderaban de muchos, Lito y su familia se convirtieron en luz. Con profunda generosidad, entregaron alimentos a pacientes y personal de salud en Tucupita, demostrando que la verdadera grandeza se mide en actos silenciosos de amor.
Hoy, quienes lo conocieron no lo recuerdan por sus títulos ni por sus bienes, sino por su capacidad de hacer sentir a cada persona como alguien importante. Su legado no está escrito en mármol, sino en los corazones que tocó, en las vidas que transformó con su ternura, su respeto y su ejemplo.

Lito nos enseñó que ser fuerte no es imponerse, sino abrazar con empatía. Que vivir bien no es acumular, sino compartir. Y que el tiempo, cuando se da con amor, se convierte en eternidad.
Descansa en paz, querido Jorge. Tu luz no se ha apagado. Hoy brilla en cada gesto de bondad que inspiraste. Tu memoria es un abrazo que nunca se desvanece.
Con amor y gratitud,
Tu familia, tus amigos, y todos los que aprendimos de ti.

