Pakistán enfrenta una nueva ola de lluvias monzónicas que ha dejado más de 20 muertos y graves daños en varias regiones del país. Las precipitaciones torrenciales que azotan el territorio desde la última semana han provocado inundaciones y deslizamientos de tierra, afectando a pueblos enteros y causando decenas de desaparecidos.
La Autoridad Nacional de Gestión de Desastres informó que al menos diez personas murieron en Karachi, la capital financiera del sur, debido al colapso de viviendas y descargas eléctricas asociadas a las crecidas. Otras 11 personas fallecieron en la región septentrional de Gilgit-Baltistan, donde los deslizamientos de tierra arrasaron con comunidades locales.
En Khyber-Pakhtunkhwa, una provincia montañosa del noroeste fronteriza con Afganistán, más de 400 personas han perdido la vida desde la tarde del jueves. Las autoridades locales señalan que los deslizamientos y las inundaciones repentinas son frecuentes durante la temporada del monzón, que se extiende desde junio hasta finales de septiembre.

