La imprudencia y la naturaleza se han encontrado en una combinación letal. Una tormenta eléctrica que azotó el pasado martes la comunidad fluvial de Sabaneta, en Barrancas del Orinoco, cobró la vida de una mujer e hirió a otra en un fatídico viaje en curiara.
A pesar de las advertencias climáticas, cinco personas decidieron desafiar la furia del cielo al emprender el regreso a casa a bordo de una curiara, una embarcación de madera propulsada por canaletes de metal.
Durante la travesía por el caudaloso Orinoco, un rayo impactó de lleno la embarcación, alcanzando directamente a Iginia Josefina Rodríguez, quien falleció en el acto.
Otra mujer a bordo resultó herida y, al llegar a tierra firme, fue rápidamente trasladada al Hospital Dr. Tulio López Ramírez para recibir atención médica.
La tragedia ha conmocionado a la comunidad de Sabaneta, un recordatorio brutal de los peligros que acechan a quienes subestiman la fuerza de la naturaleza.
Este no es el primer suceso de esta índole que sacude a la región. El río Orinoco ha sido testigo de accidentes similares, y las autoridades locales han reiterado su llamado a la precaución.
En un comunicado reciente, instaron a los pescadores y a la población en general a ser prudentes y cautelosos durante la temporada de lluvias, que incrementa exponencialmente los riesgos de accidentes de este tipo en la navegación.

