Donald Trump, a través de su plataforma Truth Social, afirmó tener conocimiento del paradero del líder supremo de Irán, Ali Jameneí, pero ha descartado «por ahora» una orden para eliminarlo, calificándolo como un «blanco fácil» que permanece a salvo.
Sin embargo, el presidente advirtió que su paciencia tiene un límite y exigió la rendición incondicional de Irán en medio de las crecientes tensiones.
En otro mensaje, Trump enfatizó la superioridad aérea de Estados Unidos sobre Irán, atribuyéndola a sus avanzados rastreadores aéreos.
Esta declaración se produce mientras la región vive un recrudecimiento del conflicto.
Paralelamente, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha declarado que Israel tomará las medidas necesarias, sin descartar la posibilidad de atacar a Jameneí.
La escalada de violencia incluye el bombardeo israelí de instalaciones nucleares iraníes el pasado viernes, lo que desencadenó una serie de ataques mutuos. Reportes oficiales indican que los ataques en Irán resultaron en más de 200 muertes, incluyendo civiles.
En respuesta, misiles iraníes cobraron la vida de 24 personas en Israel.
En un giro inesperado, Trump abandonó la cumbre del G7 en Canadá para reunirse con su equipo de Seguridad Nacional.
Aunque Estados Unidos ha negado su participación en los ataques israelíes, Trump ha vinculado la ofensiva a un «ultimátum nuclear».

