Lizeta Hernández por 16 años ha dominado el salón de reuniones, un lugar ubicado dentro de la Residencia de Gobernadores.
Este lugar con el pasar de los años fue transformado en su gran anfiteatro para poder dialogar con extraños y conocidos buscando soluciones para un pueblo deltano.
Muchos políticos tanto nacionales y regionales eran recibidos con gran agrado en este lugar, donde Hernández era escuchada.
Con reuniones semanales era su símbolo de autoridad superando a otros gobernantes.

Tras sus intervenciones, se retiraba a una oficina contigua para llevar a cabo reuniones más confidenciales, consolidando su experiencia en la política.
Muy pronto se despide y su sucesora tendrá la misión de continuar con su legado.

