Mi nombre es Carolina, tengo 27 años, soy de Caracas y tengo 2 hijos y esta es mi historia.
Migré a Perú hace 4 años, huyendo del hambre y la inseguridad que había en Venezuela, pero tuve que hacerlo sola, pues tenía que emprender mi viaje a Perú caminando y no quería arriesgar a mis hijos a este viaje.
Llegué a Lima y el primer trabajo que conseguí fue de mesera en una chifa y me sentí muy agradecida y afortunada a pesar de que trabajaba hasta más de 12 horas al día.
Trabajé así durante 6 meses, era un trabajo muy esclavizante y poco remunerado, pero me alcanzaba para cubrir mis gastos y poder enviar dinero a Venezuela para ayudar a mi familia.
Luego de eso trabajé vendiendo chips en la calle, hasta que un día me encontré un celular y por alguna razón el teléfono no tenía contraseña, lo primero que hice fue buscar los contactos y llamar a los familiares para devolverlo.
Me pidió que se lo llevara al día siguiente hasta el Mall del Sur, ya que tenía que hacer unas compras pues iban a viajar fuera de Lima, al llegar me agradecieron por el gesto de honestidad y me invitaron a almorzar yo no estaba muy segura de aceptar, pero la verdad que hace mucho tiempo que no salía a comer.
Allí entable conversación con la familia y tras una buena conversación terminaron ofreciéndome trabajo como niñera, trabajo que no estaba muy segura de aceptar, pero al ver los beneficios que iba a tener al trabajar cama adentro, decidí aceptar.
Ahora no gastaba en alquiler, pasajes ni comida, el pago era bueno y aunque la responsabilidad era grande siempre di lo mejor de mí, me gané el cariño de la familia y pude reunir dinero para traer a mis 2 hijos a Perú.
Después de 2 años trabajando para esa hermosa familia decidí utilizar todos mis ahorros para migrar a España, ahora vivo en Andalucía y le agradezco a Dios por poner personas increíbles en mi camino, acá decidí abrir una pequeña tienda de productos venezolanos.

