«Le cellier» en idioma francés significa bodega. Manuel “Chente” y Carolina Aumaitre han querido rendir homenaje a sus ancestros galos, bautizándola de esa forma.
Hace un año, el 3 de junio vio la luz y desde entonces no ha parado de crecer en popularidad.
En realidad, recogió el testigo de “La Casa de la Caña”, su otrora vecina, cerrada hace mucho, que fuera una de las licorerías más conocidas del Estado.

«Le cellier» apostó fuerte, con una moderna instalación, limpia y ordenada, bien surtida, y el añadido de alimentos refrendando el concepto de bodega.

Sin aspiraciones de grandeza, más allá de servir y obtener los beneficios derivados de su actividad comercial, la denominación bodega rompe con la designación bodegón, apelando a su cercanía con la gente, no en balde bodega significa: lugar donde se guarda el vino, mientras que bodegón en Venezuela equivale a “tiendas que venden productos importados a altos precios (BBC)”.

Nos comentaba “Chente” que tiene previsto ampliarla hasta convertirla en tasca, algo que espera hacer muy pronto.
Los fines de semana «Le cellier» ofrece música en vivo, dando impulso al talento deltano.
Acércate al paseo malecón Manamo, cerca de calle La Paz, la bodega o «Le cellier» te espera.

