Nació en el siglo pasado, aunque la fecha exacta la tiene guardada bajo siete llaves en el cofre de la eterna juventud.
Lo cierto es que, con el sudor de su extensa frente y trabajando de sol a sol, este personaje no pierde el tiempo: está al frente de «Pan Center» y de unas cuantas “cositas más”, demostrando que para hacer plata y ganarse el pan honradamente hay que madrugar.
Hijo del recordado emprendedor Albino De Aguiar, carga sobre sus hombros el peso de un verdadero clan empresarial. La estirpe no se detiene, pues sus retoños ya vienen pisando fuerte y emulando cada uno de sus pasos en el arte del comercio luso-venezolano.
Para quienes piensen en buscarlo —sea para un negocio o para ajustar cuentas— la ubicación no es ningún secreto. Pasa prácticamente las 24 horas del día atrinchera’o en su reino de la calle Dalla Costa, el mismo suelo sagrado donde su padre levantó la primera piedra de este emporio, impulsado también por la sangre y la casta de su madre deltana.
Este 11 de agosto la cosa se pone buena. Hay montada una antesala de alto calibre con su compinche Robert, el de Corpoelec. La mesa promete una comilona de peso: finos embutidos y buen ron venezolano, para rematar con la infaltable torta familiar.
Eso sí, la mesa estará apretada, pues según reveló el Ing. Jesús Cedeño entre risas, el hombre de la eléctrica “traga que da gusto” y no dejó espacio para colados.
En medio de una situación nacional donde la mejora se hace esperar, este comerciante sigue en pie de guerra, firme tras el mostrador y hasta que el cuerpo aguante, rogándole al Altísimo que le regale, al menos, medio cupón más de vida para seguir facturando.

