Cuando el reloj apenas comenzaba a marcar el compás del nuevo año, la capital deltana se vistió de gala para recibir un regalo de vida. Entre el frescor de la madrugada y el júbilo de un ciclo que inicia, nació Jade Isabella Tablante Mirabal, una pequeña que desde su primer llanto se ha convertido en el símbolo de la ternura y la fuerza de nuestra tierra.
Con un peso de 3.500 kg y una talla de 54 cm, Jade Isabella llegó al mundo como un estallido de salud y alegría. Su nacimiento, ocurrido en el corazón de un pueblo que celebra sus raíces, trae consigo una brisa de renovación para el hogar de Osmary Mirabal y para todos los vecinos de la parroquia Leonardo Ruiz Pineda, quienes hoy celebran este acontecimiento como propio.

Semilla de luz en el delta
Jade Isabella no es solo la primera bebé del año; es la encarnación de la fe que nos une como pueblo. Su presencia nos recuerda que cada vida que nace en esta tierra de gracia es una nueva oportunidad para seguir trabajando con pasión por un mañana más próspero y humano.
La Alcaldía de Tucupita celebra esta hermosa noticia y eleva una oración por la salud de la pequeña y la dicha de sus padres. Que su camino esté siempre iluminado por la misma luz con la que hoy ha despertado a toda una ciudad.
¡Bienvenida a la vida, Jade Isabella!


