La noche de este 14 de diciembre se convirtió en una pesadilla para las autoridades y en una amenaza latente para la ciudadanía.
Luis Felipe Marín Palomo, alias «El Luigi», de 28 años, un sujeto con un historial escalofriante de múltiples homicidios y catalogado como altamente peligroso, se esfumó de las instalaciones del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) de Tucupita.
La fuga, más propia de un guion de cine negro, ocurrió bajo una circunstancia que levanta serias sospechas: Marín Palomo habría sido sacado a bañarse. Fue en ese instante, en una aparente ventana de oportunidad o una distracción sospechosa, que «El Luigi» utilizó sus «habilidades» para evadir la seguridad y saltar por el muro trasero de la sede policial.
¿Escape planificado o ayuda interna? el bote a motor y la ruta de Guara
El rastro del temido criminal se pierde de forma intrigante. Personas cercanas al caso han soltado la bomba: el sujeto habría continuado su huida utilizando un bote pequeño a motor para escapar por los lados de Guara, una zona conocida por su difícil acceso y conexión fluvial.
Hasta el momento, se desconoce si algún funcionario facilitó o hizo la vista gorda en la operación de escape, ni si hay uniformados detenidos e investigados por esta vergonzosa brecha de seguridad.
Dato Clave: Luis Felipe Marín Palomo de 28 años, según registros del último caso, es un criminal con la sangre fría necesaria para un doble homicidio por «control de zona delictiva». Su peligro no puede ser subestimado.
El recuerdo sangriento: así fue el último sicariato de «El Luigi»
La audacia de la fuga se ve magnificada por el recuerdo de su último crimen, un doble sicariato que conmocionó a la comunidad de El Zamuro y por el que fue capturado a los días:
El 19 de julio pasado, Luis Felipe Marín Palomo fue uno de los responsables del doble homicidio a sangre fría de los primos Elberto José Narváez Meta (36) y Gabriel Josué Narváez (22), en la avenida Orinoco.
Según las experticias del Cicpc, Marín Palomo, en compañía de otros antisociales, sorprendió a sus víctimas mientras viajaban en moto. La razón: la lucha por el control de la zona delictiva. Los criminales les propinaron múltiples disparos hasta dejarlos sin vida, para luego apoderarse de su vehículo. Un acto de crueldad extrema que ahora deambula libre.
«El Luigi», junto a Oswer Miguel Beria y Leonardo José Torres, fue señalado como responsable directo de este baño de sangre.
Ahora, dos de los tres involucrados en ese atroz crimen están en libertad: uno fugado y otro delincuente que, se sabe, ya estaba en fuga desde el inicio.
