Los barquisimetanos enfrentan dificultades para rendir sus ingresos debido a que los salarios no cubren gastos esenciales.
Magda Castillo, madre soltera y comerciante, explicó que prioriza alimentos básicos como pasta y verduras, dejando fuera carne y pollo.
El ingreso de los trabajadores es inestable, afectado por ventas bajas y la devaluación constante del bolívar.
El salario mínimo se mantiene en 130 bolívares desde marzo de 2022, equivalente a menos de un dólar al mes.
Aunque algunos empleados públicos y privados reciben bonificaciones entre 150 y 200 dólares, esto no cubre la Canasta Básica.
Organizaciones y gremios alertan que la canasta alimentaria supera los 550 dólares mensuales, dejando al venezolano con un poder adquisitivo limitado.
Carolina Martínez, docente y emprendedora, criticó la salida de aplicaciones que monitoreaban la tasa del dólar.
Desde mayo de 2025, toda referencia comercial debe ser tomada directamente desde el Banco Central de Venezuela (BCV).
Muchos comercios han adoptado la cotización del euro, que actualmente llega a 153,35 bolívares, afectando a los trabajadores.
Martínez destacó que la brecha entre el bolívar y el euro perjudica a quienes ganan menos de 200 dólares mensuales.
El constante aumento de productos en los mercados obliga a las familias a devolver compras para equilibrar sus presupuestos.
Los ciudadanos reportan que la inflación impacta su alimentación y la planificación del hogar, dificultando la economía diaria.
Perspectivas
Los barquisimetanos exigen medidas que aumenten los ingresos y protejan el poder adquisitivo frente a la inflación.
Especialistas sugieren ajustar los salarios y bonificaciones a la realidad económica del país para garantizar acceso a la Canasta Básica.
Mientras tanto, la población continúa ajustando sus gastos, priorizando productos esenciales y adaptándose a las nuevas tasas de cambio.
con información El publico TV

